EL ESPEJISMO DE LA GALBANA (11) / La dificultad de la ternura
June 13, 2008 
Apenas nos hemos enterado de la primavera y es como si el verano no fuera a llegar nunca. El cambio climático, o lo que sea, también nos ha dejado sin aquellas grandes nevadas de antaño, pero es como si esas nieves se hubieran asentado definitivamente en los corazones, siempre tan fríos, de los habitantes de este antiguo reino venido a menos con el paso de los siglos.
Para algunos, el frío y la mala educación social de los leoneses se encuentran estrechamente relacionados. Ese escaquearse a la hora de saludar al vecino, al viejo compañero de escuela, al amigo de la amiga…
El poeta y músico Ildefonso Rodríguez lo llama “pudor”: “La helada quema los brotes tiernos, con el frío la ternura crece raquítica. De ahí el silencio y el pudor leoneses. Al cruzarse en la calle batida por el cierzo, es difícil sacar la voz del tapabocas, desembozarse para saludar al conocido. Como mucho un ‘Adiós, hasta luego, adiós’, rápido, como de compromiso. Con desconfianza, ya tomado por el miedo de tener que saludar, el embozado vigila al otro con el que va a cruzarse. ‘Ahí viene ése’, se dice, y, si le da tiempo, mira para el otro lado”.
Reflexionemos sobre ese gesto, tan leonés, de mirar para el otro lado. En realidad, nos pasamos la vida repitiendo ese volver la cara para no saludar, lo hemos interiorizado como un atavismo, como si las personas con las que nos cruzamos en cualquier lugar público no fueran más que espejismos. Y ese mirar hacia otro lado quizá se haya extendido a otros aspectos de nuestra realidad, una realidad que parece que ya somos incapaces de abarcar.
El texto de Ildefonso aventura a continuación una posible explicación de por qué ésta sería una tierra abonada para poetas y escritores: “Tal dificultad para la ternura puede dar origen a esa abundancia de escritos que prolifera en León, y, de ahí, la abundancia de escritores, la afición, púdica o impúdica, a las escrituras más o menos públicas (…)”.
¿Una manera de compensar el frío? Podría ser. Y más viviendo en un país donde el rumor es una de las formas favoritas de entretenimiento social. Por que no es sólo que no saludemos, si podemos evitarlo. Lo peor es cómo insultamos, zancadilleamos, ninguneamos y ponemos a parir por la espalda a gentes de las que no sabemos nada, y que terminan absolutamente crucificadas en nuestros labios indecentes, a partir de cualquier nimio comentario deformado en rumor que a su vez se irá tergiversando…
(Publicada en EL MUNDO de LEÓN el 12 de junio de 2008)



La dificultad para la ternura, que contrasta con la excesiva facilidad para desnudarse a través de chats y webs. Una preciosa reflexión: yo prefiero verte que leerte. Es más vibrante así. Felicidades por la columna.
Comment by libélula — June 12, 2008 @ 10:16 am