EL ESPEJISMO DE LA GALBANA (17) / Amanece, que no es poco
July 24, 2008
Dicen los psicólogos que las dificultades económicas sirven para sacar lo mejor de las personas, porque hace que valoren lo que es importante y prescindan de lo superfluo, agudizan el ingenio, instan a disfrutar de un ocio menos consumista y aumentan el sentido de la responsabilidad y el ahorro.
Es decir, que las dificultades económicas fomentarían lo que podría ser una buena definición de optimismo: aprender a sacar el mejor partido posible de una situación concreta.
No resulta fácil entender lo que está pasando, pero recomiendo un blog, el del profesor Leopoldo Abadía, con su estupendo diccionario dinámico de vocablos y su clara explicación de la actual crisis financiera.
Porque, como dice el escritor y economista José Luis Sampedro, la culpa de la crisis no la tiene ZP, sino el sistema y los que llevan más de veinte años defendiendo la libertad absoluta del mercado. Y tiene razón. Culpar al Gobierno español de la crisis económica "es como si se acusase al señor Zapatero de haber provocado el desplome de las empresas americanas".
Vivimos en una sociedad rica, y a la hora de votar, más que examinar los programas políticos, en España hemos votado una concepción de la sociedad, es decir, los valores que hay detrás de esos programas.
Así, fuimos muchos los que votamos a ZP, refrendando su apuesta decidida por desarrollar auténticas políticas sociales, pero no lo hicimos de forma incondicional, sino con un deseo y una petición por delante: “no nos falles”. Votamos un talante, y una defensa de valores importantísimos de respeto y convivencia. Pero también votamos por la honradez frente a la inmoralidad, por la paz frente a la guerra, por la solidaridad frente al egoísmo y la especulación, por el diálogo frente a la crispación y las posturas de fuerza, por la confianza frente a la desconfianza… En realidad votamos por el optimismo frente al pesimismo, que es una forma de mirar al futuro, de conjurar la adversidad.
Siendo correcto, y a pesar de todas las críticas que se le puedan hacer, ZP se ha convertido en el representante de la única izquierda posible en una Europa insolidaria y cada vez más reaccionaria. Pensemos en quiénes gobiernan en Italia, Austria, Holanda, Dinamarca, Bélgica…
Es un político moderado, sí, y podría ser mucho más de izquierdas, y hay cosas que se podrían hacer mejor. Pero ahora mismo, y gracias a ZP, los españoles representamos la contra de los neofascismos que resurgen en el Viejo Continente. Y no es poco.






