CORRUPCIÓN. Una tribuna de VÍCTOR LAPUENTE GINÉ
March 28, 2009 
VÍCTOR LAPUENTE GINÉ
Puedes leer esta tribuna en elpais.com

VÍCTOR LAPUENTE GINÉ
Puedes leer esta tribuna en elpais.com
Entré en el viejo teatro por la parte reconvertida en all-nighter, en homenaje a Los Flechazos y al Festival Mod. Atravesé el pasillo que daba al patio de butacas, envuelto de música chill-out. Subí por la escalinata imperial hasta la plataforma donde se iba a escenificar la antología de poesía alternativa española ’23 Pandoras’ (23 jóvenes poetas seleccionadas por Vicente Muñoz, y ojo que éste y otros libros se presentan mañana viernes en la buhardilla real del CCAN). Sobre la tarima fluía en holograma Inma Luna, leyendo su poema ‘Virtual Sex’: “Solicitas que juguemos al borde,/ lo dices con tu voz de teclas alejadas./ Me pides sexo limpio/ detrás de la pantalla/ sin nada que sabernos,/ blancos y negros como piezas.// Me dices que me siente en tus rodillas/ y yo doy un respingo en mi lado del mundo,/ no me pienso tocar ninguna grieta con tus manos cuadradas/ llenas de flechas, puntos y acentos circunflejos,/ sin una sola eÑe que puedas enseÑarme”.
En la plataforma inferior, por la cristalera, divisé a los Deicidas ensayando, y recordé que algo había dicho Zapi sobre un concierto antológico, para celebrar sus lustros de historia. Al bajar me topé con Gamoneda, Héctor Escobar, Amancio y unos hispanistas que se dirigían rapeando al ambigú, a tomar una copa después de cenar tras un congreso dedicado a poetas leoneses transterrados. El Emperador bullía a tope esa noche, y la pantalla anunciaba que en media hora comenzaría el concierto-performance de Javier Iriso y Víctor M. Díez, acompañados por Cova Villegas.
No encontraba lo que buscaba. Así que descendí hasta a los locales donde tocan los grupos locales, pero tampoco dí con ello. Al subir casi me choco con Kike Cardiaco, que se despedía de Javier sin mirar por dónde iba… Una banda de heavys esperaba a que unos rastas les dejaran el local libre, para marcarse unas guitarras… Olía un poco a marihuana, y a lo lejos vi a Alex con Chus y Varis, junto a la sala de vídeo. De pronto apareció Alaska del brazo de Rafael Doctor, rumbo a la exposición de Pablo GaGa. Fue entonces cuando me desperté, sobresaltada.

Encontramos estas noticias en elpais.com
(y la animación en el blog de Ana+Eiza):
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Google muestra a los editores españoles las ventajas de la red
El buscador intenta conseguir en España un acuerdo con las editoriales como el previsto para EE UU
Actualmente, el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) gestiona las peticiones de reclamación de sus socios -autores y editores españoles- por la "digitalización no autorizada" que Google ha podido realizar en los últimos años de sus
obras en EEUU. En una rueda de prensa convocada por Google en sus oficinas de Madrid, Luis Collado, responsable del programa de Búsqueda de Libros (books.google.com) en España, explicó que aquí están hablando con editoriales para convencerlas de que aprovechen todas las ventajas que este programa les puede ofrecer en forma de "escaparate on line, de medio de difusión para que más gente conozca sus libros".
[Me da problemas el post anterior, así que voy a continuar aquí con los temas que se intentaron plantear en el Seminario Tecnologías de la participación para profesionales de la información que tuvo lugar en la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de Badajoz, el pasado 18 de marzo, aunque sea de una manera tan desordenada. Muchas de las ideas sobre el nuevo periodismo digital están sacadas de Periodistas.21, el blog imprescindible de Juan Varela]
ALGUNOS PRINCIPIOS DEL PERIODISMO:
Estos principios faltan a menudo, animan el Periodismo 3.0 y agitan la crisis de credibilidad de los medios tradicionales.
Los mass media tradicionales (prensa, radio, televisión…) se han acomodado en lo políticamente correcto, están dominados por los poderes y las instituciones (por no hablar de la cantidad de medios en manos de constructores, por ejemplo).
La publicidad también influye.
Apenas quedan reporteros.
Falta imaginación.
"Dar noticias" no es lo mismo que "buscar la verdad".
La función de la noticia es resaltar un acontecimiento. La noticia como simple reflejo de la realidad.
La función de "buscar la verdad" es traer a la luz los hechos ocultos, situarlos en relación con otros y construir una imagen de la realidad para que cada individuo pueda actuar.
PERIODISMO CIUDADANO: Los ciudadanos, con sus propias informaciones, comentarios, testimonios… PARTICIPAN en la elaboración del mensaje informativo, gracias a la interactividad y a la capacidad referencial de los medios sociales (blogs, foros, wikis…).
El público se ha lanzado a la conquista de los medios. Ya nadie se conforma con ser informado y callar. Muchos quieren difundir su propia información, y algunos lo hacen con especial destreza.
Surge así una NUEVA DEMOCRACIA basada en el ACTIVISMO DIGITAL.
Internet ha cambiado nuestras vidas, y también ha cambiado el periodismo.
El mundo es cada vez más complejo y los periodistas ya no son capaces, muchas veces, de llegar al fondo de las cosas (obligaciones laborales y de producción, formación inadecuada en muchas áreas, sobreexplotación de recursos, codicia de muchos editores, sacrificio de la información de calidad por el sensacionalismo…)
Esto estimula la aparición del periodismo de fuente abierta (Open Source Journalism)
El Periodismo 3.0 es la manifestación informativa de la Política 3.0, resultado de la democratización y globalización de la información, las ideas, el dinero, el trabajo y el terror.
Objetivos del Periodismo 3.0:
Manu Leguineche, que se autodefine como periodista, "y solo periodista", es una referencia en la profesión y un ejemplo de humildad y sencillez.
Manu Leguineche pasa el frío de Brihuega en Mojácar, donde se soporta mucho mejor. Oye la radio, lee la prensa y sólo enciende la tele para vibrar con el Athletic. El periodista de Arrazua (1941), icono de una época y un oficio, lamenta la desilusión que ve en el periodismo hoy
Mojácar (Almería).— Hay periódicos, muchos y variados, encima de la mesa, cubierta con un hule de cuadros blancos y azules. No podían estar en mejor sitio. Los diarios. Descuentan los días del invierno junto a uno de los periodistas más reconocidos, respetados y premiados del oficio. Leguineche se asoma al Mediterráneo, que casi entra por el balcón, y a una tarea que todavía adora.
¿Cómo encuentra la profesión?
Noto bastante desilusión. Quizá se deba a la crisis, de la que no puede escapar nuestro oficio. Habrá que esperar tiempos mejores y no rendirse, ¡no rendirse!, porque si hay síntomas de rendición lo veo muy mal. Sobre todo percibo desánimo. Quizá por mi condición de veterano y por estar un poco de vuelta no noto el entusiasmo, la vieja ilusión, en los periodistas jóvenes. Les veo frustrados y no tenía que ser así.
¿Qué receta extendería?
Coger el toro por los cuernos y echarle valor y vocación. Todos tenemos parte de culpa y todos tenemos que pelear para superar ese desánimo, hasta nosotros, que ya no valemos para mucho. No hay que desanimarse, pero no sé cómo se articula este deseo.
¿Cómo se ha llegado a este punto?
Nosotros fuimos afortunados, trabajamos mucho, o bastante, las cosas se fueron haciendo y hubo momentos muy altos, o bastante, de entrar al trapo en el trabajo, de hacer cosas… Ahora parece que hay un bajón y que la desilusión cunde entre los jóvenes. Es algo que me perturba, porque ellos son quienes tienen que tirar para adelante de este oficio construyendo nuevas cosas.
¿Desaparecerán los periódicos de papel, como algunos auguran?
Aunque no lo comparto del todo, eso parece. Parece que vamos a otra cosa. Sólo se habla de Internet. Yo lo tengo averiado siempre y no sé por qué. Mira, el papel nunca se avería. A veces me gusta enredar por ahí, pero otras me digo: "Pero qué hago con este cacharro". Cuando consigue funcionar tiene sus ventajas, sí.
Parece que es un momento clave para la prensa. Cada vez tienen menos sentido los periódicos que se dediquen a dar noticias ya ofrecidas por otros soportes. ¿Lo comparte?
Está claro. La gente necesita buscarse otros caminos, no hacer una imitación de lo que nos dan otros medios. ¿Qué puede ser eso? Francamente, no lo sé. Imagino que buscar caminos originales. Haría un esfuerzo por que esto sonara a nuevo, a original, por no autoexcluirse en fórmulas conocidas, aunque ya digo que no sé cuáles pueden ser. Me parece claro que hay que intentarlo, porque si no no llegamos a ninguna parte. Hay que luchar por buscar nuevas recetas, fórmulas e ilusiones. Eso convendría que se hiciera con una renovación del espíritu de aventura de los periodistas, que no sé si es mucho decir. Parece como que ya está hecho todo, hay una sensación de repetición.
¿Ha vivido algún momento así?
Pertenezco a otra época, a otra gente, a otro tipo de periodismo y de dedicación a este oficio. Y he sido inmensamente feliz. ¡He tenido una potra! Enviado especial, corresponsal… Ilusión, mucha ilusión. Que no parezca prepotencia, pero he sido muy feliz durante mucho tiempo. Incluso ahora, recordando cosas. Siento que esa felicidad es ahora desilusión. Les noto así.
La mayoría de los periodistas querrían ser corresponsales, enviados especiales… pero las empresas no van por ahí. La consigna es recortar gastos y salir poco de la redacción.
La rutina me disgusta mucho, porque hace de ti un trapo; tiene un efecto venenoso sobre nuestro oficio. Pero las redacciones son necesarias; lo importante es coincidir con equipos buenos y amigos estimables. Yo elegí otro camino alejado de la redacción y me fue muy bien. Pero no todos pueden dedicar cuatro meses del año a viajar. Aquella época nuestra no ha vuelto, o volvió de otra manera. Ya no se pueden mantener los géneros en su mismidad. Todos los profesionales pueden ser felices en la redacción haciendo el oficio que les gusta. En una redacción hay múltiples facetas y en ésas hay que luchar. Hay que adaptarse a las circunstancias. Los jefes y medio jefes tienen mucho que decir. O renuevan esto o caerá cada vez más.
¿Se puede gestionar un periódico como si fuera una fábrica de tornillos?
A veces gerencia y redacción nos distanciamos mucho, y así no se puede ir a ninguna parte. Somos una misma cosa y, por tanto, tenemos que buscar soluciones comunes, no impuestas. Hay que tender a la unidad. No se puede desilusionar a los chicos; hay que animarles más, motivarles más, y dejar hacer. Todos hemos tenido nuestras aficiones. La posibilidad de la jefatura de darte, no digo un año sabático, pero sí la posibilidad de abrir caminos para que renazca tu personalidad o se convierta en algo favorable es bueno. Hay demasiado aturdimiento y hay que evitar el desmoronamiento.
Los periodistas deberán hacer algo.
Los periodistas tienen que leer periódicos. Tienen que leer periódicos -remarca despacio-. Lo siento, porque a muchos esta idea no les parece muy grata. A algunos les cuesta mucho ponerla en práctica. Me molesta dar consejos, pero leer periódicos es fundamental. Y también formarse. Está muy bien eso de ir a la universidad y sacar un título, pero después hay que autoformarse. Y mucho. Si consigues algo será por esto segundo también. O sobre todo.
¿Percibe que se ha degradado la imagen del periodismo y del periodista?
Nunca ha sido un oficio bien considerado del todo. Yo que he pasado mucho tiempo en tabernas, bares y sitios así, siempre he oído esa discusión. El periodista nunca ha estado bien visto. En nuestra tierra ha pasado de mal a menos mal. Si te asomas a nuestra consideración, al principio a mí me comparaban con mi amigo Pepe, el kiosquero de Gernika. Y no te digo nada de la consideración social: no hemos sido nada, no nos han tenido por nada.
Y con lo del corazón, menos aún.
El periodista metido a mamporrero, o lo que sea eso, es muy visible. Es muy duro que a todos nos tengan por igual. Yo no soy nadie, pero a la gente que hace bien su trabajo no se le puede meter con la Pantoja. Hay un totum revolutum en el que parece que todos somos iguales, que todos hacemos la misma cosa, y eso no es así. Hay un gran defecto visual. No es por considerar buenos a unos géneros y a otros no, pero la gente tiene que entender que cada uno estamos para nuestras cosas, pero no todos para el corazón, que parece que es lo único que existe. Hay una frivolización general y un estirón importante de los sucesos domésticos. Denostábamos tanto a El Caso, y mira ahora…
La gente consume esos géneros. Lo atestiguan las audiencias.
Claro, es que si no das un toque frívolo te dicen que no se lee, que la gente se aburre… Nosotros mismos estamos perplejos por saber hacia dónde hay que ir. Este debate se ha planteado en España varias veces. Quienes dijeron que había que ir a lo frívolo fueron y fracasaron. Pero aquí seguimos, con todo mezclado. No puedes dar con el látigo de Indiana Jones a toda la redacción porque quizá tampoco recibe instrucciones novedosas de los jefes. ¡Pobre gente! Los que están despistados son los que más pena te dan.
¿También echa en falta patrones?
Sólo se cambia si el jefe del dinero sufre un rapto de locura y originalidad. Pero puede pasar algo que me decía Benedetti: "Quisimos cambiar, renovar, hacer cosas distintas, originales, pero los lectores no quisieron". Es un argumento a considerar. Los que tienen la dirección deben impartir instrucciones claras, novedosas, que signifiquen una ruptura con lo conocido. Eso se logra diciéndoles a los chicos las cosas claras: "Mira, esto que vas a hacer es una información de sucesos. Te diré que los sucesos se leen mucho más, o sea, que tu trabajo va a ser más necesario y útil para el diario". Hay que decir a cada uno que es útil y que va a representar un factor positivo en el periódico del día siguiente. Se debería hacer hincapié en estas cosas para que se ilusionen los jóvenes. Los ves desparramados y ya no sabes si van a trabajar, a emborracharse o a qué.
¡Si ya ni se bebe!
Bah, lo de antes era más leyenda que otra cosa, no te creas.
¿Están los periodistas condenados a ser ‘mileuristas’ o poco más?
Eso parece, lo cual es manifiestamente injusto. No sé a dónde van así, pero para allí van.
La experiencia tampoco está de moda en la profesión. Mire en TVE.
La experiencia me parece esencial, pero se han empeñado en largar a los veteranos de forma indiscriminada. ¡Espantoso! Lo que están haciendo en algunos medios no tiene nombre. Habrá que ver, cuando pase un tiempo, si era verdad que no les necesitaban. Veremos, veremos.
Ha hablado de leyendas. Para ser periodista de verdad, ¿hay que cubrir una guerra?
¡No hombre! ¡Qué dices! ¡Pero qué dices! ¡Nunca! Y lo digo con conocimiento de causa. Eso se puso de moda después de la Segunda Guerra Mundial, pero ahora ni las guerras son lo que eran. Lo hemos hecho un poco por vanidad; a todo el mundo le gusta salir en la primera página y cosas así. En este país, o llámale equis, ha habido una especie de carrera hacia el éxito profesional que fue asombrosa. En nuestras guerras convencionales nunca nos habíamos juntado más de dos o tres. De repente subió la cuota y todo el mundo quiso ser periodista de guerra, pensando que quizá le daría algún prestigio. Llegamos a ser miles. ¡Qué barbaridad! Esto que voy a decir no lo decimos nunca, pero en muchos casos, no en todos, hay muchas dosis de vanidad. Es algo estudiado.
Y en otros casos, ganas de cambiar el mundo. ¿Acaso ingenuidad?
Te atrae ir a allí, la pequeña atracción del peligro, la pequeña atracción de volver a los sitios en los que has estado a terminar cosas pendientes. La gente que dejas atrás te da pena y todavía piensas que puedes hacer algo por ellos, por renovar sus argumentos para cambiar las cosas. Casi nunca es posible. Con nuestros medios tampoco se puede hacer mucho; si pertenecieras al New York Times o a medios así pienso que se podría hacer algo más sólido, más efectivo. Esta virtud nuestra de ir corriendo por detrás de las guerras en cuanto suena el clarinazo no sé hasta que punto termina siendo una cosa nuestra: nos divierte, te apetece ser coleccionista de conflictos, la vanidad… Luego descubres que aquello tampoco es gran cosa, que tus periódicos tampoco van a poder hacer mucho por arreglar lo que te gustaría… He terminado, no desilusionado, pero sí escéptico sobre mis posibilidades concretas. He estado en muchas guerras, he creído que con eso podía cambiar un poco el mundo y bueno… pues que aquí estamos, parecido a como estábamos. Luchas para que todo funcione mejor y ves que tras una guerra viene otra, que si no es una guerra es un simulacro… Y no, no mejoran. Tras la Segunda Guerra Mundial ha muerto la suficiente gente como para que mejorasen, pero aquí seguimos.
¿Desencantado?
Tampoco se puede hablar de desencanto, porque he sido inmensamente feliz, muy feliz.
¿Volvería a ser periodista?
¡Por supuesto!, pero a lo mejor trataría de renovar mi mensaje y me dedicaría al periodismo, cómo llamarle, humanitario, humano. En cualquier caso, a ser testigo de la humanidad y de sus múltiples facetas. Eso de las pateras es una angustia diaria, una angustia total. Y está la indiferencia de la sociedad. Nadie mete mano ahí. Escribí un artículo desesperado hace dos veranos sobre el tema y me dije: "Manu, no te sirve para nada, te pongas como te pongas va a seguir siendo así". Y vuelves a oír lo de los niños ahogados a unos metros de la costa… ¡Qué vómito, coño! Toda la gente preocupada con la crisis y nadie habla de las cosas verdaderamente importantes.
Y si no, cronista de ’su’ Athletic.
Ya me gustaría, ya. Envidio mucho a mis compañeros. ¡Qué pasión, eh! Desde que mi padre me metió el veneno ya no he podido dejarlo. Te dices que no vas a ver ni un partido más y al siguiente estás plantado como un queso delante de la tele o del transistor. He oído partidos del Athletic en las radios más inesperadas: en Perú, en las selvas ecuatorianas, en la cordillera del Himalaya… No hay manera de dejarlo.
El 13 de mayo podrá escuchar una nueva final de Copa por la radio.
Conviene de vez en cuando. Así estás otros veinte años sin hacer nada o pensando cómo será la nueva gabarra. El Athletic tiene un gran público. Me maravilla. Da gusto verlo y espero que se conserve para siempre. No soy muy exigente: con quedar en un puesto bueno, lejos del infierno de la Segunda, me vale. El Athletic es mi cordón umbilical. Si pierde me resigno, mal, pero me resigno, y estoy de un humor de perros.
Y de Euskadi, ¿qué?
Ya no sé ni cómo llamarle. ¿Euskal Herria? ¿Euskadi? Como decía Sartre, es una pasión inútil. Todos estamos esperando una reconciliación y una nueva esperanza. No lo digo con chulería o prepotencia, pero los vascos tenemos una cantidad de valores. ¡Te da un gustirrinín saber que tenemos una cantante de ópera, pintores, escritores o deportistas de tan alto nivel! Me congratula ser vasco. ¡Qué ilusiones, eh!
Ilusiones… y un gran problema: la violencia.
Es una pena. Deja discurrir poco y mal. Me gustaría pensar que esto va a cambiar, pero no le veo solución a corto plazo. No quiero ser agorero.
¿Se ha sentido querido en Euskadi?
De un tiempo a esta parte, muchísimo. Siempre he tenido gran pasión por el anonimato y nunca había dicho nada; soy así. Lo que siento de verdad es que mi padre no haya podido ver esto. Me echo a llorar. Por él más que nada. Todo eso de los premios es vanidad, y nunca he creído en ella. No sirven para nada y seguirás siendo una insignificante pulga. Mi padre hizo el esfuerzo de concederme el permiso para ser periodista y le hacía ilusión cuando surgía algo de lo mío. Murió muy joven y es una pena que no haya podido disfrutar de los premios, porque él sí lo hubiera hecho. Mi padre sí. Ya ves: que somos unos sentimentales.
Usted ha convivido con la muerte toda su vida. ¿Qué relación tienen?
Desde que viví en Asia soy un poco senequista. Siempre supe que me podía pasar algo y lo admití. Está bien en la vida, y como periodista, hacerte un planteamiento de este tipo. Decirte: me pueden raptar en Colombia, pegar un tiro en Georgia… Ya ves: me he hecho senequista, un poco fatalista, pero me ha venido bien ese blindaje. En la vida es igual: eres lo que te has preparado para ser. Y si no hay más, pues no hay más.
¿Por qué nadie habla mal de Manu Leguineche? Ni los otros periodistas, que ya es decir.
Eso es incierto; es una leyenda blanca que tiene bastantes agujeros. Lo que sí he hecho es tratar de no antagonizar con la gente. No sacrifico un amigo por una exclusiva, por ejemplo. Esas cosas quedan, y de ahí esa leyenda blanca. Me gusta llevarme bien con la gente, y me gusta incluso mucho. No sé si servirá para algo, pero es que soy así. Las grandes broncas me ponen malo. Desde niño.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen y algo tendrá Leguineche cuando le conceden tantos premios.
¡Buff! ¡Menuda temporada! Me han dejado KO con tanto premio.
Entre oficio y una familia ‘normal’, eligió lo primero. ¿Inevitable elegir?
Unos consiguen unas cosas y otros, otras. Al final todo se aclara. O casi todo. Ha habido que sacrificar bastantes cosas para lograr la libertad necesaria para desarrollar este oficio. Esa libertad necesaria consiste en que suena un teléfono a las seis de la mañana y a las siete estás en Barajas en el avión. He disfrutado: te encontrabas con un golpe de estado que te resultaba simpático, una guerra apañadita… Como oficio ha sido muy interesante. Lo resumía bien un compañero: "No tuvimos infancias felices pero tuvimos Vietnam".

[Una de las piezas del Museo Vostell, en Malpartida (Cáceres).
La foto es de Felipe Zapico]
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Durante los últimos veinte años, coincidiendo con ese estado gaseoso en el que se acomodó la sociedad occidental, se crearon en Europa más museos que nunca en su historia. El urbanismo global erigió un nuevo icono imprescindible como elemento tractor de masas, movidas en este caso por el afán de consumo con vitola intelectual. En España, a rebufo de lo ocurrido con el Guggenheim bilbaíno, a lo largo de la última década del pasado siglo y primeros años del actual, se estableció una notable competencia entre las comunidades autónomas y sus ciudades para albergar sedes museísticas y establecimientos culturales singulares, como auténticas catedrales de la neomodernidad. El Gobierno de Castilla y León se sumó a esta carrera con la puesta en marcha de tres museos propios de referencia, más un cuarto en ciernes: el Museo Etnográfico de Castilla y León en Zamora, el Museo de Arte Contemporáneo (MUSAC) en León, el Museo de la Siderurgia y de la Minería en Sabero y, próximamente, el Museo de la Evolución Humana en Burgos. Y, cómo no, la provincia leonesa, tan rezagada en otras materias, copió el modelo y amplió su álbum con algunos cromos bastante vistosos, que culminará en estos días con la inauguración del muy sorprendente para estos pagos Museo Bíblico y Oriental: Fundación Vela Zanetti, Centro Leonés de Arte (CLA), Museo de la Radio en Ponferrada, Museo Etnográfico de León en Mansilla de las Mulas, Casa-Museo Sierra Pambley, etc.
A pesar de que en 1994 la Junta de Castilla y León promulgó su Ley de Museos como un loable intento de ordenar la política museística en la región y coordinar tanta diversidad en un momento de esplendor, lo cierto es que nada o casi nada en esa intención se llevó a la práctica. Por el contrario, la amplia y variopinta relación de titulares públicos, privados, eclesiásticos… y la ausencia de nexos de colaboración han acabado convirtiéndolos en islas a la deriva y, en ocasiones, al borde de la colisión. Así, lo que pudo ser una marea cultural provechosa desembocó en un enjambre sin concierto, en evidentes desequilibrios entre presupuestos y ofertas, en trato injustificadamente desigual desde sus entidades matrices y, a veces, en situaciones administrativas complicadas. Eso sucede, por ejemplo, con el Museo de León, cuya gestión corresponde a la Junta, pero la titularidad del edificio y de la mayor parte de las piezas es estatal. Como tampoco parece fácil de explicar , por citar otro ejemplo elocuente, que los presupuestos del año 2009 prevean para los veintisiete centros de que dispone la Junta (9 museos provinciales, 9 bibliotecas y 9 archivos) una cantidad global de 600.000 € en el capítulo de actividades, mientras que el Museo de Sabero vaya a recibir él solo 900.000 € para el mismo fin; eso sí, vía Fundación Siglo.
Porque ésa es, probablemente, una de las claves del desconcierto: las fundaciones. A nuestro entender, son la Fundación Siglo, gestora de los museos, y la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León el verdadero cerebro y mano ejecutora de la Consejería de Cultura, a quien suplantan en teoría por razones de eficacia, pero que al cabo resultan entes nada transparentes y con políticas a la carta. Tanto es así que el recién dimitido director del MUSAC, Rafael Doctor, no era tal, sino Jefe de la División de Arte Contemporáneo de la Fundación Siglo. La misma que ahora ha decidido emplear sus recursos en su nueva niña bonita, el Museo de la Evolución Humana, y abandonar a su suerte la apuesta estrella anterior, el MUSAC. Nada nuevo, pues del mismo modo obró con éste respecto a su precedente, el Museo Etnográfico de Zamora. Claro que no es lo mismo dejar a la intemperie museos clásicos, con obra de valor contrastado y por tanto perdurable, que a otros de arte contemporáneo, que mueren por inanición al no poder adquirir obra nueva de relevancia. Un problema todavía mayor si atendemos a los entresijos tóxicos del mercado del arte contemporáneo, condicionado por vaivenes más financieros que propiamente artísticos, lo que hace que en muchos casos las colecciones de esos museos estén sometidas a valoraciones relativas y por tanto efímeras.
Precisamente por todo ello nos preguntamos ahora cuál va a ser el futuro del MUSAC. Su irrupción en el mundo cultural no estuvo exenta de controversias y, a pesar de que contó con barra libre desde la administración regional, necesitó también de andamiaje externo para sostenerse frente a los prejuicios. De hecho, CCOO hizo público su respaldo en las fechas de su exposición inaugural, “Emergencias”, abril de 2005. Siguieron luego derroches, propuestas sugestivas, innovación, exposiciones de calidad irregular aunque siempre al menos con un eje extraordinario… hasta el punto de que en la actualidad nadie, ni crítica ni público, discute su éxito y su importancia. Ahora bien, después de tanta abundancia, ¿sabrá nadar en la estrechez? Es ya evidente que su anterior director ha demostrado que no, superado al parecer por un stress que para sí hubieran querido muchos de sus empleados. Y yendo más allá todavía, ¿se puede admitir sin castigo y sin sonrojo el giro de la política cultural de la Fundación Siglo o, lo que es lo mismo, de su subsidiaria Consejería de Cultura? ¿Quién y por qué ha decidido romper juguete tan valioso, en el que tanto dinero público se ha invertido?
En fin, el invierno económico que todo lo asuela y que nos hace más pobres de día en día arroja sus borrascas también sobre las lápidas, los lienzos preciosos, los bichos disecados y cuanto habita en nuestros museos. Corto es el camino que va del fulgor a la decadencia. ¿Habrá llegado entonces el momento de que alguno de ellos cierre sus puertas y que sus piezas busquen acomodo en los supervivientes? Parece duro pensar así, pero tampoco es descabellado llegar a la conclusión de que, después de una época de desenfrenada reproducción, la nueva realidad imponga la selección en la especie. En ese caso, el debate necesario pasa por acordar de modo racional el baremo con que haya de producirse semejante decantación: ¿la calidad de lo expuesto? ¿el número de visitantes? ¿el anclaje en itinerarios culturales más ambiciosos?… En definitiva, lo que el Ateneo Cultural “Jesús Pereda” pretende desde esta tribuna no es más que arrojar una mirada preventiva sobre el futuro inmediato y avanzar la polémica. Sea como fuere, siempre nos quedarán las palabras consoladoras del poeta inglés William Woordsworth: «Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no os apenéis, porque siempre perdurará la belleza en el recuerdo».
IGNACIO FERNÁNDEZ HERRERO
Ateneo Cultural “JESÚS PEREDA” - CCOO
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(Tribuna publicada el 21 de Marzo de 2009
en las páginas de EL MUNDO DE LEÓN)


Algunas cosas llegan con retraso, cuando ya se ha aprendido a prescindir de ellas, o nos hemos cansado de esperar y de soñar. Otras más vale que lleguen tarde que nunca. Las hay que no llegarán jamás, mientras que otras… ojalá que no hubiesen llegado, la verdad.
El agua de Riaño, por ejemplo, dicen ahora que en breve regará las tierras de los 29 municipios de Los Payuelos (y no todas), tras 22 años de espera. Y esto… ¿qué ha supuesto y que supone para los habitantes de esa zona leonesa, y por ende, para toda la provincia? ¿Más vale tarde que nunca?
Pensaba en esto mientras hojeaba un libro de poemas de Mercedes Cebrián titulado ‘Mercado común’. Se lo recomiendo, y no sólo porque esté editado por Caballo de Troya, el sello que dirige Constantino Bértolo, sino porque en él se dibuja un astuto retrato de nuestro tiempo y pone en evidencia algunas claves de nuestras incongruentes formas de vivir. El caso es que de pronto, como si le hubiera preguntado a un oráculo, entre sus páginas me topé con este poema, ‘Futuro del páramo’. Una metáfora y un auténtico espejismo de la galbana. Ahí va:
“Mira el páramo carente de universidades/ prestigiosas: está pidiendo césped,/ está pidiendo/ campus fuera de toda lógica.// Lo nombraremos campus y vendrán a formarse al páramo/ los jóvenes,/ y todo un sistema/ de canalización funcionará/ en homenaje a ellos: griferías, cisternas y llaves/ de paso./ Y el agua (la fría y la caliente) llegará/ a las duchas del campo de deporte/ y se dirá en latín ‘Corpore sano’ y el alumno/ se matriculará, mirará hacia el futuro y llevará/ zapatos. No pisará matojos ni maleza/ el alumno/ —el páramo será desbrozado/ y parecerá otro, completamente/ otro y verde y además los estudiantes de posgrado/ no dormirán durante varias noches vigilando las células/ y su comportamiento, y finalmente, eureka:/ en una dimensión ajena a lo académico, el páramo/ eclosiona, sí, en forma/ de gigantesco cactus, con raudales/ de líquido verdusco en sus hojas/ carnosas. Y ahí nos preguntaremos: ¿quién/ ha traído todo/ ese líquido nuevo pero de muerte/ al páramo?”.

Tecnologías de la participación
para profesionales de la información
Eloisa Otero. Periodista, poeta y creadora de blogs culturales, poéticos y periodísticos.
Felipe Zapico Alonso. Profesor de la Universidad de Extremadura
Hora: 9 a 11. Aula 3 de informática. Facultad de Biblioteconomía y Documentación
Jueves 19 de marzo
José Antonio Merlo Vega. Profesor de la Universidad de Salamanca. Director del Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Salamanca.
Hora: 9 a 11. Aula 3 de informática. Facultad de Biblioteconomía y Documentación
~ ~ ~Taller dirigido a los alumnos de la asignatura Fuentes de Información Automatizadas, tanto en su modalidad presencial como semipresencial.
Actividad subvencionada por la Junta de Extremadura dentro del programa de Mejora Docente y por la Facultad de Biblioteconomía y Documentación.
El periodismo, contar historias, contarle a la gente lo que le pasa a la gente… ha existido siempre. Desde las pinturas rupestres, pasando por Homero, Herodoto, la monja Egeria (mujer viajera del siglo IV que pasa por ser la primera "escritora" en lengua hispana), Marco Polo, Mark Twain, Daniel Defoe, las coplas o cantares de ciego, el teatro nómada, los bardos, los cantares de gesta (el Mío Cid), Víctor Hugo, Gabriel García Márquez, Oriana Fallaci, Truman Capote, Francisco Umbral, Maruja Torres, Gervasio Sánchez, Robert Capa, Javier Bauluz, Olga Rodríguez (’Aquí Bagdad’)…
El periodismo es un oficio, una responsabilidad, un privilegio.
Los hechos son sagrados, los comentarios son libres.
Periodista. Buscador y relator de hechos probados. Se diferencia del escritor en que la materia de la novela es la ficción, pero la materia del periodismo es la realidad. Y el periodismo es una disciplina de verificación (la importancia de las fuentes de documentación).
"Periodismo es llevar información de aquí y de allá, con precisión, perspicacia y rapidez, y en forma tal que se respete la verdad y lo justo de las cosas". (Eric Hodgins. Time)
La palabra periodismo abarca todas las formas en que las noticias y los comentarios acerca de las noticias llegan al público. Se trata de "contar" lo que pasa y lograr que el público se entere de lo que ocurre. Cuanto ocurre en el mundo, si es de interés general, y todos los pensamientos, actos e ideas que esos acontecimientos provocan, se convierte en material del periodista.
A la vez, el periodismo es una batalla a través del tiempo por la libertad de pensamiento y de expresión, por la defensa de las libertades.
Los límites: nunca la libertad de difamar, de insultar, o de ser obsceno, por ejemplo.
En los años 60 del XX surge El nuevo periodismo. A sangre fría de Truman Capote, es un libro imprescindible. A partir de esa obra, el periodismo da un salto de gigante.

Misión del periodista: Comunicar al género humano lo que sus integrantes hacen, sienten y piensan. Obtener la comprensión más rápida y más correcta de los sucesos del día, y, al revelarlos sin demora, convertirlos en propiedad común de la colectividad.
PERIODISMO 1.0.
Es el que traspasa los contenidos tradicionales de los medios de comunicación analógicos al ciberespacio.
PERIODISMO 2.0
Es la creación de contenidos periodísticos en y para la Red, sumando sus características de hipertextualidad, interactividad, multimedia, etc.
PERIODISMO 3.0
Se produce la socialización de la información periodística a través de una conversación virtual en la que los participantes intervienen en el propio mensaje. Se produce la irrupción de ciudadanos y fuentes en un gran foro público digital. (Surgen al tiempo movimientos sociales que buscan, muestran y exigen la verdad, frente a las "mentiras" oficiales, y logran desenmascararlas: 11-S, la Marea Negra del Prestige, el 11-M).
El periodismo es un servicio público.
¿La desaparición del periodista? El surgimiento de una nueva figura: el comunicador.
El documental como nuevo género, capaz de mostrar esas zonas en sombra de la realidad que el periodismo convencional no cubre: La pesadilla de Darwin.
El documentalista.
Enciclopedias. La Wikipedia
Archivos de prensa. Hemerotecas (El País)
Bibliotecas (Ciudad Seva, Saber.es, Biblioteca Virtual Cervantes, etc).
Bibliotecas de partituras musicales. (De música clásica, empieza a haber poco a poco)
LAS HERRAMIENTAS.
OBAMA. ¿El primer presidente del ciberespacio?
Problemas: Muchos bloguers dependemos de sistemas y servicios gratuitos que no tienen ningún compromiso con los usuarios. Muchos de nuestros correos, blogs, webs, están alojados en sitios gratuitos. Si al servidor le va bien, se mantiene. Si no, cierra , y casi sin avisar…
~ IDEAS PARA REFLEXIONAR ~
Asistimos a un momento histórico de cambios, avances, retrocesos, crisis, avances revolucionarios en el campo de las nuevas tecnologías… y a una velocidad vertiginosa. Manejar nuevas herramientas, aprender, practicar, facilita el aprendizaje posterior, el aprendizaje continuo, el estar atento al mundo en que vivimos.
Educación infantil y juvenil. Un alto número de profesores es incapaz de aplicar las nuevas tecnologías en clase. El sistema educativo, paradójicamente, no está invirtiendo en nuevas estrategias de conocimiento o en formar en otras competencias a los educadores. Tampoco se escucha a los chavales, y por supuesto muchos profes se niegan a aprender de ellos muchísimas cosas que los chavales saben y ellos no (como las redes tuenti, el messenger, los blogs, fotoblogs, videoblogs, etc)
Las webs institucionales. Se crean continentes sin contenidos (como pasó con el MUSAC). No se contratan recursos humanos, para dotar de contenido las webs, en las que se invierten miles y miles de euros, y que rápidamente resultan desfasadas, inoperativas, no actualizadas, inservibles…
Basura en el ciberespacio. Los sitios abandonados, como planetas solitarios, en el universo digital.
El futuro ya está ahí. ¿Somos conscientes de lo que se avecina? ¿Podemos siquiera imaginarlo?
El peligro y las ventajas de algo como Facebook y otras redes sociales… La inconsciencia de tantos, al colgar datos, fotos, intimidades ajenas… Los hackers y los trackers? Una ética y una estética.
¿Todos estamos en la red?
Recomendamos el artículo de Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de El País: Condenados a permanecer en la Red.
(En la red hay poquísimas cosas anteriores a los años 90)
El anonimato puede utilizarse de manera crítica y creativa (Críticaycontracrítica poética).
Otro asunto es ampararse en el anonimato para hacer daño, desvelar intimidades ajenas, propagar rumores y leyendas urbanas, contar mentiras, escribir libelos, tergiversar la realidad, tergiversar la historia.
La suplantación de personalidad/es en la red.
Las cosas bien hechas.
La generosidad, la comunicación, el intercambio, los movimientos sociales, la búsqueda de la verdad, contar el mundo, defender un mundo mejor, denunciar los atropellos, las atrocidades y las mentiras, ser "ciudadanos" del mundo y del universo…
La autoría. La propiedad intelectual, los derechos de autor, el ©, el copyleft, etc…
La cultura, la información, la literatura, la ciencia, la música…. como Patrimonio de la Humanidad. ("Los poemas no son de quien los escribe, sino de quien los necesita". De ‘El cartero y Pablo Neruda’)
PERIODISMO 3.0
Periodistas 21, del periodista Juan Varela. Un blog IMPRESCINDIBLE sobre periodismo actual, periodismo digital y periodismo 3.0, con análisis, reflexiones, valoraciones, estudios en profundidad…
Las redadas racistas en imágenes. En nuevatribuna.es.
Instinto con casera, el blog del fotógrafo Fernando García Arévalo
Tomás Eloy Martínez, en elpais.com
Alma Guuillermoprieto, en elpais.com
Nuevos cronistas de América. La invención de la realidad. En Babelia.
Manu Leguineche, en diariodenoticias.com.
Ryszard Kapuscinski, en Letras Libres.
El discurso de Gervasio Sánchez que silenciaron los medios de comunicación
El País censura un anuncio de ‘Le Monde Diplomatique en español’

PROPUESTAS
Un ejercicio que podría salir de esta charla, para seguir cruzándonos en el ciberespacio, para mantener un contacto, para lo que sea, podría ser, por ejemplo (se admiten ideas) abrir un blog común en el que podríamos anotar, cada uno de nosotros, dos pequeños fragmentos diarios, uno introspectivo relacionado con uno mismo y otro más exógeno, relacionado con lo que sucede y nos impresiona en el mundo exterior. Dos simples frases que, día a día, y unidas a otras miradas distintas cada día, sin duda acabarían componiendo un curioso mirador.
Todo depende de nosotros. De la empatía, de los gustos, trabajos y aficiones; de las ganas, del tiempo y el espacio, de las posibilidades de uso y acceso a las nuevas tecnologías, de nuestras relaciones, profesionales y amistosas, de las afinidades (como el blog de poesía y poetas en continuo crecimiento lasafinidadeselectivas)….

Se avecinan tiempos todavía más duros. El crecimiento descontrolado del desempleo, la pobreza, la angustia ante un futuro incierto (que para millones de ciudadanos se traducirá en exclusión) generarán, como es lógico, nuevas formas de agresividad y violencia social. Pero hay otra violencia soterrada que no se nombra, y que se encuentra en la base de cuanto sucede ahora mismo en el mundo. Porque, de hecho, empezamos a sufrir las “imprevistas” consecuencias de un devastador sistema económico que como un huracán, o como la peste negra, está arrasando con todo.
El director general de la OIT, el chileno Juan Somavia, estima que los 190 millones de parados que se cuentan ahora en el planeta podrían incrementarse en 52 millones más a lo largo de este año. Pero también avanza que los “trabajadores pobres”, es decir, los que apenas ganan dos euros diarios, sumarán en 2009 la cifra de… 1.400 millones de personas (casi la mitad de la población activa mundial).
En la Unión Europea el número de parados supera los 17 millones, y este año se prevé perder 3,5 millones de empleos más. Sólo en España ya hemos sobrepasado los 3,3 millones de desempleados, y se calcula que al finalizar el año sumarán más de cuatro millones. En todos los países resurge, como contrapartida, la defensa del nacionalismo económico. Lo cual provoca brotes de xenofobia, e incluso el cuestionamiento del derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos.
Leo en ‘Le Monde Diplomatique’ el demoledor análisis de la situación del periodista Ignacio Ramonet, titulado ‘La explosión del desempleo’. Estallan las palabras finales: “Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión: una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?”.
La pregunta final flota en el aire, como un espejismo. ¿Realmente otro mundo es posible?
La dirección y la redacción de ‘Le Monde diplomatique’ en español encuentran sorprendente que un diario como El País, que pretende ser una referencia en materia de ética periodística, le oculte a sus lectores el verdadero estado de su situación económica y que ese afán le conduzca a cometer un claro acto de censura.

Lo de Zapatero no fue un desliz. Fue una contracción de dos verbos, “favorecer” y “apoyar” que él, en rápido ejercicio lector, pronunció como “follar”. Este nuevo verbo contraído presume de sinónimos, pero cuando en el Viejo Reino se aplica a la cultura se suele quedar en “joder”, a secas.
Aquí la Kultura no ha dejado de ser de lo más Punk (en el sentido de ‘No Future’, destroy, fuck!) por lo menos desde que a los Cardiacos les censuraron aquello de “y en la muralla China fúmate una china” (en la misma época, más o menos, en que Tierno Galván levantaba la prohibición de pisar la hierba en los parques madrileños y animaba a los jóvenes a “colocarse”). Y da igual que los políticos se lo gasten en laca o en gomina.
León es tierra de escritores, sí. Al incombustible Crémer le acaban de dar la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Gamoneda, después del Reina Sofía y el Cervantes, ya sólo puede aspirar al Nobel. Merino acaba de llevarse el Castilla y León de las Letras, y Luis Mateo se ha colgado el de la Crítica. De la generación de Cuadernos Leoneses de Poesía, dos nombres: Julio Llamazares e Ildefonso Rodríguez, que acaban de reunir sus poesías completas y alguna más, mientras Mestre tiene libro nuevo. Y, aunque Artigue no haya ganado el Adonáis, a cambio Busmayor se ha llevado el codiciado Provincia… (la lista seguiría, sí… aunque prefiero citar aquí a Luis Miguel Rabanal, el gran poeta de Riello: “Se conoce / que no era mejor / no decirlo, / o no haberlo soñado”).
Así que, con tanto escritor laureado por aquí y por allá, a la Concejalía de Cultura se le ha ocurrido convertir León en Ciudad Internacional de las Letras. ¿No huelen a naftalina? Empezando por el Viejo Emperador. Y siguiendo por el 1.100 aniversario de la creación de este Viejo Reino, de cuya Comisión han nombrado comisario a Juan Pedro Aparicio. Él sabrá. El pobre Fernando Marías acaba de salir escaldado, después de que le tomaran el pelo nombrándole coordinador de un espejismo llamado Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil. ¿Leer León? Viva el surrealismo.