EL ESPEJISMO DE LA GALBANA (72) / ‘La abundancia’
August 28, 2009
¿Por qué desparecen Wenders, Handke, Greenaway… del mapa?
«–¿Y TÚ de dónde eres? –Mi hogar no es un lugar, son las personas». Apunté esa frase de la película ‘Tierra de abundancia’, de Wim Wenders, que por varias razones y otras tantas chifladuras me ha llegado al alma, por lo que cuenta, por lo que defiende y por lo que critica.¿Por qué desaparecieron Wenders, Handke, Greenaway… como tantos otros, del mapa mediático? Nunca han dejado de hacer cosas, pero digamos que forman parte de esa lista de escritores, cineastas… capaces de descuadrar las mentes más cuadradas. Y que no son políticamente correctos, vaya. Y ya sabemos lo que pasa con lo políticamente incorrecto. ¿Otro mundo es posible? La respuesta es sí… pero no. La joven protagonista de la película de Wenders viaja de Cisjordania a Nueva York, dos años después del 11-S. Quiere encontrar a su tío (veterano del Vietnam y medio loco tras haber estado expuesto al terrible ‘agente naranja’). Y además quiere escribir un libro, una novela. Sabe que con eso no conseguirá cambiar el mundo. Pero también sabe que, si logra escribir una buena novela, algunas de las personas que la lean también querrán, después, cambiar el mundo.
Hace trece años que no se estrena en España una pelicula de Greenaway, desde ‘The Pillow Book’ en 1996. En ese tiempo, este galés empeñado en reinventar el cine ha rodado por lo menos otras cuatro: ‘8 1/2Women’, ‘Las maletas de Tulse Luper (1ª y 2ª parte) y ‘Nightwatching’.
Tampoco Peter Handke (guionista en varias pelis de Wenders) ha tenido suerte con sus últimos libros, que ni siquiera han sido traducidos en España. Como explica su traductora, Cecilia Dreymüller, «su denuncia de la información unilateral sobre las guerras en Yugoslavia, y su lamento por la destrucción de un estado a causa de intereses estratégicos internacionales, en vez de granjearle respeto, lo han convertido en persona non grata».
«Guardemos silencio. Tratemos de escuchar», dice la protagonista de ‘Tierra de abundancia’. Y es que la abundancia (informativa, mediática) confunde tanto las cosas que se olvidan las prioridades.






