EL ESPEJISMO DE LA GALBANA (77) / ‘Un papódromo para León, por favor… ¡YA!’
October 12, 2009
Un ‘papódromo’ por favor… ¡YA!
Que parece mentira que vivamos en una sociedad laica
PUES tiene razón J. Antonio García Amado, el columnista de aquí al lado. No hay sentido alguno en jubilar a los profesores y catedráticos al llegar a los 60 años, cuando académicamente se encuentran en la flor de sus trayectorias. Es un sinsentido y es la monda lironda. Pero la idea de jubilar a los futbolistas después de los 28 años, e incluso también antes de los 28 —o sea, jubilar a todos los futbolistas—, me parece genial. Por mí, jubilaba ya a todos esos analfabetos millonarios, empezando por Raúl, que con la pasta que ganan tendrían para vivir varias vidas…
Pero hablemos de fútbol y de lo infrautilizado que se encuentra ese estadio Reino de León que tantos cuartos nos ha costado a los leoneses. En primer lugar, tanta polémica con el cambio de nombre, para que el Reino de León se conozca en toda Es(h)paña gracias a ese equipo de mataos que es La Cultu… y resulta que el palacio de los deportes, que es donde juega el Ademar, nuestro gran equipo realmente conocido en toda Europa, ni siquiera tiene nombre.
Porque, hay que reconocerlo: al fútbol, en esta ciudad, no va ni dios, todo lo contrario que al balonmano. Sólo hay que ver el Reino de León con las gradas y las sillas vacías, un domingo sí y otro también… Esta temporada, por ejemplo, la Cultural cuenta con menos de 900 socios, aunque el Reino de León tiene capacidad para unas 12.000 personas sentadas. Ese estadio es un dispendio y está absolutamente muerto. Ni siquiera la Cultural entrena ahí, sólo juega las competiciones oficiales.
Así que ahí va una buena idea para el Reino de León: diversificar sus usos, y convertirlo en Papódromo. Y que se turnen allí todas las bandas de tamborileros y tururutus de la ciudad. Que esta semana muchos de ellos ya han empezado a ensayar sus marchas procesionales (porróm, porrompón, porrompompón), y ahí les tendremos hasta la Semana Santa, sin parar, dando la murga a los pobres vecinos de la ciudad, obligados a soportarlos día tras día, queramos o no. Que parece mentira que vivamos en una sociedad laica.




