EL MUNDO TODAY, la actualidad del mañana…
November 15, 2009Caricaturas de lo real:
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EL MUNDO TODAY, la actualidad del mañana…
MACHACADA PROFESIÓN
"La tentación es hacer periódicos sin periodistas"
A NADIE se le ha ocurrido todavía crear una funeraria de periódicos, para despedirlos como es debido, con su esquelita y todo. Y es que cada vez son más los periódicos que desaparecen por ‘muerte súbita’. Según la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape), en nuestro país ya se han rebasado los 3.000 puestos de trabajo destruidos en el sector a consecuencia de la crisis. Lo curioso es que eso mismo ya lo dijo la Fape en enero, es decir, hace diez meses. ¿Será que por la Fape no pasa el tiempo?
El pasado 5 de noviembre se celebró el Día Internacional por la Defensa de los Derechos de los Periodistas. Bajo el lema de ‘Nuestra precariedad es tu desinformación’, la jornada pretendía servir para reivindicar el empleo digno en los medios, pero también el derecho de los ciudadanos a recibir una información plural y de calidad. ¿Alguien se enteró?
Menos mal que, al día siguiente, el grandísimo Gervasio Sánchez se convertía en el primer fotoperiodista español que obtiene un Premio Nacional de Fotografía. Claro que ese mismo día echaba el cierre ‘La Opinión de Granada’, dejando en la calle a 45 trabajadores. Diez días antes, sin ir más lejos, cerraba también Soitu.es, un diario digital independiente y lleno de frescura, con una plantilla de 20 trabajadores y una amplia red de colaboradores. Su problema: costes de redacción y tecnología demasiado altos para su tráfico de más de un millón de usuarios únicos, con un modelo de negocio demasiado dependiente de la publicidad convencional.
La crisis está empujando a los periodistas a la precariedad. Y a cobrar precios cada vez más bajos por su trabajo. Pero, como recuerda Gervasio Sánchez, "el buen periodismo es caro y el gran reportaje, que es la base del periodismo de calidad, obliga a hacer grandes inversiones". Las empresas, no obstante, están más preocupadas por los beneficios rápidos que por ofrecer buen periodismo. Y la tentación que se extiende en medio de la crisis es la de hacer periódicos sin periodistas. Que nos quieren vender gato por liebre, vaya!
(Publicada el 12 de noviembre de 2009, en EL MUNDO DE LEÓN)
La dirección y la redacción de ‘Le Monde diplomatique’ en español encuentran sorprendente que un diario como El País, que pretende ser una referencia en materia de ética periodística, le oculte a sus lectores el verdadero estado de su situación económica y que ese afán le conduzca a cometer un claro acto de censura.
La presidenta de la FAPE, Magis Iglesias, ha resaltado que en los últimos tres meses unos 3.000 periodistas han perdido su empleo, a los que se suman otros despidos disfrazados de final de contrato o de prejubilaciones.
La situación de los profesionales del periodismo es "muy crítica", viene de lejos, por lo que la crisis económica "no ha hecho más que agravarla", ha afirmado la redactora jefe de Política de la agencia Colpisa.
En su opinión, esta situación tiende a empeorar, ya que hay varios ERE en marcha y otros, como el del Grupo Zeta, que afecta a 25 empresas, se ha paralizado durante 15 días tras aceptar la dirección una negociación del número de despidos.
Iglesias ha animado a los periodistas a denunciar su precariedad laboral, porque "no se puede permitir trabajar en estas condiciones", durante la presentación en Logroño el quinto ‘Informe Nacional de la Profesión Periodística’, en una rueda de prensa acompañada por el presidente de la Asociación de la Prensa de La Rioja, Javier Alonso.
Al adelgazamiento de las redacciones ha sumado el trabajador "multi-tarea", que consiste en desempeñar varios puestos con un único empleado.
Sin embargo, ha recalcado que la defensa de las condiciones laborales corresponde a los sindicatos, siempre en colaboración con las organizaciones profesionales.
La primera mujer que accede a la presidencia de la Federación de Asociaciones de la Prensa en sus 86 años de historia también ha dicho que algunas mujeres cobran menos que sus compañeros y desempeñan menos cargos superiores, por lo que el ‘techo de cristal’ se ha convertido en metacrilato y acero.
También ha aludido al intrusismo profesional, en especial en programas audiovisuales de entretenimiento, lo que ha cerrado las puertas de la Jefatura del Estado y la Casa del Rey a muchos periodistas, confundidos con personajes del espectáculo.

En los últimos meses se vienen sucediendo los despidos en los medios de comunicación leoneses. ¿Dónde? En Diario de León, (propiedad del constructor José Luis Ulibarri), La Crónica (en manos del constructor Martínez Núñez y en negociaciones con grupos como Vocento), Leonoticias.com (detrás está la asociación de constructores Agelco) y Peatom.info —nuevo periódico digital con capital aportado por inversores privados "invisibles" en su mayoría, donde se ha despedido a más de media plantilla, adeudando nóminas, mientras los colaboradores han sido suprimidos sin explicaciones y por supuesto también sin cobrar—. No se libran de los despidos ni de la precariedad los periódicos gratuitos, como Gente, ni las televisiones locales (también en manos de constructores y donde los sueldos dan más que vergüenza). En total unos 40 periodistas se habrán ido al paro este año.
En fin, son cosas que se saben, aunque no se publiquen por motivos obvios. Los sindicatos ya están preparando un manifiesto conjunto sobre lo que está sucediendo. Pero hasta ahora sólo CCOO ha denunciado públicamente estos despidos, calificando de “crítica” la situación que atraviesan los medios informativos locales, “cuyas principales víctimas son sus trabajadores", y destacando que estos medios “han crecido de manera notable en los últimos años, pero padecen hoy las consecuencias de una crisis que afecta en la mayor parte de los casos a los grupos titulares de la propiedad, por lo general vinculados al sector de la construcción”.
Así lo explica este sindicato: "Las grandes empresas constructoras se apropiaron de los medios de comunicación con un interés evidente por controlar la información en sus ámbitos de intervención y, llegados ahora a un periodo económico desfavorable, las primeras medidas adoptadas han sido las del despido de parte de las plantillas”.
Todo ello lleva a insistir a CCOO "en la necesidad de que la información y sus medios sean independientes, que se respeten las condiciones laborales de los trabajadores del sector y que se valore la dimensión real del número de medios necesarios en el ámbito provincial”, con el fin de garantizar el derecho democrático de acceso a la información y evitar “el abuso sobre unas plantillas laboralmente muy precarias".
Y pregunto yo: ¿Le importa a alguien esto, eh? ¿Le importa a usted, lector o lectora? ¿Le importa a los políticos? ¿Y a la Asociación de Periodistas leoneses? ¿Realmente… importa?

CCOO denuncia los despidos
en los medios de comunicación leoneses
Destaca que los medios padecen las consecuencias de la crisis
que afecta al sector de la construcción
Los delegados y delegadas que componen la Asamblea Congresual de la Federación de Comunicación y Transportes de CCOO de León han denunciado la "situación crítica por la que atraviesan los medios de comunicación locales, cuyas principales víctimas son sus trabajadores y trabajadoras".
Estos medios de comunicación, según indican los delegados sindicales, han crecido de manera notable en los últimos años pero padecen hoy las consecuencias de una crisis que afecta en la mayor parte de los casos a los grupos titulares de la propiedad, por lo general vinculados al sector de la construcción.
"Las grandes empresas constructoras e inmobiliarias se apropiaron de los medios de comunicación con un interés evidente por controlar la información en sus ámbitos de intervención y, llegados ahora a un periodo económico desfavorable, las primeras medidas que se han adoptado han sido las del despido de parte de las plantillas".
Recomendamos este artículo de Marta Caravantes, publicado el 4 de mayo de 2003 en LA INSIGNIA. Aunque los beneficios empresariales hayan descendido desde entonces (la crisis, disminución de ingresos por publicidad, etc), siguen absolutamente vigentes las condiciones de trabajo precario y explotación laboral que aquí se exponen.
Periodismo: Una profesión en harapos
*
Marta Caravantes
Agencia de Información Solidaria (AIS). España, mayo del 2003.
Sin contratos laborales, con sueldos de miseria y jornadas de trabajo desmesuradas, los periodistas del siglo XXI conforman una profesión pauperizada. Portavoz en muchas ocasiones de causas loables y solidarias, el periodista, sin embargo, ha sido incapaz de saber defender sus propios derechos laborales y profesionales. El miedo, la resignación y la ignorancia son algunas de las causas pero, sobre todo, el autoengaño de creer formar parte de una profesión liberal de élite, cuando se es, sencillamente, un trabajador.
La situación ha degenerado de tal forma que el periodismo es hoy en día una de las profesiones donde se producen más atropellos laborales. Su desregularización y la falta de convenios abonan una coyuntura ya de por sí favorable para que grupos empresariales se crean con las manos libres para practicar abusos a discreción, aprovechándose de la oleada de periodistas en desempleo y de aquéllos que tratan de medrar o de publicar a toda costa, incluso trabajando gratis.
Se comprueba la tendencia de los medios de comunicación a reducir al máximo las redacciones y a ampliar una red de colaboradores que se ocupe de llenar contenidos a precio de saldo, sin contrato laboral y cobrando sólo por nota publicada o emitida (y eso cuando consiguen cobrar). De este modo, las empresas se ahorran millones en salarios. En España, mientras más del 50% de los periodistas trabajan en condiciones laborales de precariedad y pauperización, los beneficios netos de las empresas de la comunicación crecieron en la última década un 342%.
Esta masa de periodistas anónimos que construyen la noticia día a día, los denominados ‘precariodistas’, lejos están de esa imagen mitificada por parte de la sociedad, más cercana al referente de la estrella mediática del momento que al sencillo remendador de teletipos. Y precisamente son esas estrellas mediáticas las que se embolsan en sus cuentas bancarias todo aquello que esos periodistas anónimos se quedan sin cobrar. Las empresas regatean salarios a la mayoría de los periodistas, mientras las ‘caras públicas’, las estrellas de los noticieros o del entretenimiento, cobran millones de euros al año y dan una imagen del periodismo ilusoria, ficticia y vergonzosa.
A pesar de la tradicional incapacidad de los periodistas para defender sus derechos, están surgiendo cada vez más sindicatos y organizaciones profesionales para intentar revertir el deterioro de una profesión que aunque admirada es cada vez más insufrible. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos para denunciar esta precariedad, los periodistas se ven incapaces de llegar a la opinión pública a la hora de dar a conocer su situación. ¿Qué es lo que falla? La respuesta es paradójica: los propios profesionales de la comunicación no pueden trascender la censura que imponen sus empresas. Los medios, supuestos portavoces de otras explotaciones laborales, guardan en secreto sus miserias. Como si fuera un ‘pacto entre caballeros’, las empresas mediáticas no publican ni una sola línea sobre abusos laborales periodísticos, ni siquiera los de la competencia. La experiencia desde del Sindicato de Periodistas de Madrid es muy ilustradora. Mientras sus comunicados de denuncia sobre el acoso de ETA a los periodistas vascos sí se reproducen en los medios, la tela de la invisible censura bloquea sus informes sobre precariedad laboral, despidos injustificados, abusos, vulneración de derechos, etc.
No es gratuito que los periodistas estén intentando que la opinión pública conozca en qué condiciones están trabajando. El deterioro del escenario laboral está vulnerando seriamente el derecho a la información. El periodista de hoy trabaja mal y rápido, no hay tiempo para comprobar la veracidad de las fuentes informativas, de contrastar, de reflexionar. El periodismo está claudicando del rigor intelectual para moverse en puros territorios de simplificación. La realidad que trasmiten es plana, uniforme y gris.
Internet ha favorecido además el famoso ‘corta y pega’ gracias al cual los periodistas hacen notas clonadas a una velocidad de vértigo. Y así llega la información al ciudadano, un producto defectuoso cuya calidad se sacrifica en pos del beneficio. Además, como afirma el Sindicato de Periodistas de Paraguay, "esta agudización de la precariedad laboral es preocupante, pues a la larga puede llevar a los trabajadores de la prensa a escribir sólo lo dictado, bajo presiones políticas y económicas". Estas redacciones estructuradas sobre plantillas sin contrato no tienen posibilidad de oponerse a la manipulación o defender el derecho a los ciudadanos a una información veraz. Y es aquí donde nos encontramos con una masa de periodistas frustrados que en algún momento de su vida, apasionados por la imagen romántica del ‘buscador de la noticia’, se lanzaron a estudiar periodismo y hoy se enfrentan a una realidad lamentable.
El filósofo francés Pierre Bordieu, en su libro "Sobre la televisión", afirmaba que "el periodismo es una de las profesiones en las que hay más personas insatisfechas, indignadas o cínicamente resignadas en las que es muy común la expresión de ira, la náusea o el desánimo ante la realidad". La creciente precariedad laboral de los periodistas parece haberse convertido en una estrategia empresarial que busca tener sumisos escribas que, en vez de defender el derecho a la información de los ciudadanos, defiendan el derecho de sus empresas a contar ’su’ realidad siempre en función de sus intereses políticos y económicos.
Se hace urgente una movilización de la profesión con organizaciones locales e internacionales que defiendan de manera colectiva los derechos laborales de los periodistas y que denuncien las políticas de abusos por parte de las multinacionales mediáticas que se aprovechan de este vacío para conformar una realidad a su gusto, en blanco y negro, enajenante y ficticia. Recuperar la pasión por la búsqueda de la verdad también empieza por luchar por unas condiciones laborales que permitan ejercer el periodismo con profesionalidad, honestidad y compromiso social.
