Algunos artículos de ELOÍSA OTERO y de G. ARENAS en Peatóm

July 21, 2008

 

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    · AMANCIO GONZÁLEZ ANDRÉS (Entrevista):
El escultor que escucha a la piedra (26-7-08)
    · ANTONIO PEREIRA (Entrevista):
Los ‘meteoros’ poéticos del mago del relato (19-7-08)
    · JOSEPH BEUYS:
"Cada hombre es un artista" (19-7-08)
    · HISTORIA / EL KURSK:
El enigma del hundimiento del Kursk (19-7-08)
    · AMANCIO GONZÁLEZ ANDRÉS:
Homenaje a la memoria, que no al olvido (18-7-08)
    · BERNARDO ALONSO VILLAREJO / AMANDO CASADO:
Un fotógrafo ‘amateur’ a la altura de los grandes (12-7-08)
    · FIESTIZAJE:
Ritmos del mundo a orillas del Burbia (12-7-08)
    · ÁNGEL CORELLA:
El Corella Ballet estrena y culmina un sueño (10-7-08)
    · RAFAEL ÁLVAREZ ‘EL BRUJO’:
Entre pícaros y místicos anda el Grano (10-7-08)
El pícaro brujo le pasa el testigo a Drákula (11-7-08)
    · XXI FESTIVAL DE MÚSICA ESPAÑOLA:
El pianista Adam Kent rinde homenaje a Pedro Blanco (8-7-08)
    · EL COLTAN:
Diez años de guerra por el coltan, el "oro gris" estratégico (5-7-08)
    · JERRY GONZÁLEZ Y CHUCK BERRY:
Jerry González y Chuck Berry sonarán en El Bierzo (5-7-08)
    · PILAR VEGA RODRÍGUEZ / GREGORIO ROMERO LARRAÑAGA:
Rescatan una novela perdida con leyendas leonesas del siglo XI (3-7-08)
·   ELENA SANTIAGO, MESTRE, COLINAS, MERAYO:
Versos a la orilla del Órbigo (3-7-08)
    · MOVIMIENTO ‘ARCO IRIS’ INTERNACIONAL:
Un mes Rainbow en Abelgas de Luna (2-7-08)
    ·ENRIQUE RODRÍGUEZ ‘GUZPEÑA’:
Los mundo imaginarios de Guzpeña (1-7-08)
    · RAMÓN LOZANO & LUIS PANIZO
Viaje a pie por las tierras de Prioro y alto Esla (1-7-08)
    · CARLOS GONÇALVES:
Fado de corazón (27-6-08)
    · MARCELINO CUEVAS & VICENTE GARCÍA:
León en ‘fotoscope’ (21-6-08)
Panoramas leoneses (26-5-08)
    · JUAN CARLOS MESTRE:
Juan Carlos Mestre abre la puerta de ‘La Casa Roja’ (18-6-08)
    · JERRY GONZÁLEZ
Jerry González cerrará el Festival de Jazz de Ponferrada (17-6-08)
   · ALFONSO ROJO
La publicidad, talón de Aquiles del periodismo digital (17-6-08)
    · CELIA MARTÍNEZ:
Retratos-Relatos (14-6-08)
    · FRANCISCO GONZÁLEZ FERRERAS:
El Camino de Santiago en miniatura (14-6-08)
    · RAGHU RAI:
El "peregrino de la mirada" recorre la India (5-7-08)
Paisajes de la India con mirada Magnum (11-6-08)
    · JESÚS PALMERO:
Transfronterizos leoneses del vídeo y las artes plásticas
(11-6-08)
    · MATEO, APARICIO, MERINO:
Relatos a la luz de la lumbre
(9-6-08)
   · INDIANA JONES:
El regreso de Lego-Jones (9-6-08)
    · MUNDO JUDÍO:
La misoginia, una constante en la literatura medieval
(6-6-08)
    · CLUB LETEO:
Amélie Nothomb desmenuza a Hitchcok en la revista de Leteo
(6-6-08)
    · TERRY PRATCHETT:
Afanar un libro de Pratchett disfrazado de orangután
(5-6-08)
    · AGUSTÍN GARCÍA CALVO:
"El dinero, sin fé, no se sostiene"
(1-6-08)
    · TEATRO BERGIDUM:
Cuatro días de fuelle musical en el Bergidum (30-5-08)
    · JUAN DEL ENZINA TEATRO:
Cuatro premios para el teatro juvenil leonés (30-5-08)
    · ROSARIO GRANELL:
Viernes de ‘musiqueo’ en el Museo de León (29-5-08)
    · VICTORIANO CRÉMER:
"Y ustedes perdonen si me muero sin avisar" (29-5-08)
Las palabras de cien años (28-5-08)
    · VICENTE MUÑOZ:
‘Marginales’, el bestiario de náufragos de Vicente Muñoz (29-5-08)
    · ISIDRO TASCÓN:
Retrato melancólico de Berlín estancado en el tiempo
(28-5-08) 
    · DADAJAZZ:
Jazz libre e improvisación dadá
(25-5-08)
    · JULIO LLAMAZARES:
Un viaje al alma de las catedrales
(23-5-08) 

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JUAN APARICIO BELMONTE / Irse de cañas

June 6, 2008

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 Una columna de JUAN APARICIO BELMONTE en Peatóm:

Irse de cañas 

    Me ha llamado mucho la atención una encuesta divulgada recientemente por la Asociación de Cerveceros para favorecer el consumo de su bebida. Preguntados por el compañero ideal para irse de cañas, los hombres españoles mencionan en primer lugar a José Luis Rodríguez Zapatero; en segundo lugar, al conductor de Fórmula 1, Fernando Alonso, y en tercero, a Mariano Rajoy. O sea, que a un español medio se le concede la posibilidad de seleccionar a quien quiera para irse de bares, sin restricciones geográficas ni de género ni de ningún tipo, y nombra a uno de estos tres individuos, más bien marmolillos y que para colmo están ya todo el día en la televisión. Qué raro que no aparezca Raúl, que posee un perfil similar.

    Las mujeres españolas optan por personas del otro sexo, lo que indica que son muchísimo más ligonas. Tras el presidente del Gobierno, se decantan por Joan Manuel Serrat y después por Antonio Banderas. Algo así como si los hombres hubieran elegido a María del Mar Bonet y a Penélope Cruz.

    Como demuestra Eduardo Punset en su programa, al mundo le sobra gente interesante con quien sería muy provechoso y divertido compartir una cerveza, aunque fuera caliente y en inglés. No sé si uno de ellos sería el propio Punset, pero esto ya es otra historia.

    También hay miles de mujeres atractivas que tal vez con unas cuantas cañas ganarían en cercanía: Scarlett Johanson, por ejemplo. Pero los varones españoles no quieren ligar ni aprender cómo funciona el cerebro. Prefieren irse de tapas con dos políticos y un conductor de bólidos, ninguno de los cuales destaca por su elocuencia ni por su chispa. Incluso a uno le apodan Sosomán sus compañeros de partido. Resulta difícil entender la elección, la verdad, salvo que el personal quiera reírse con las mismas tonterías que ya divulgan las televisiones machaconamente: que si el plan Ibarretxe, que si los trasvases, que si la crisis del PP, que si Hamilton es un trepa.

    La encuesta evidencia que los españoles somos unos charlatanes que no sabemos escuchar, y acudimos a los bares para desahogar nuestra verborrea; seguramente porque no podemos permitirnos la contratación de un psicoanalista (habría que dejar de pagar la hipoteca) y el confesionario sólo sirve para arrepentirse de los pecados, no para alardear de ellos.

    A partir de esta constatación, se pueden distinguir tres clases de charlatanes. Los que se inclinan por Zapatero serían los chistosos, pues necesitan un oyente que sonría permanentemente para salvaguardar su autoestima. Quienes se decantan por Fernando Alonso desean a un oyente más huraño, reconcentrado y siempre dispuesto a llevar la contraria si no está de acuerdo. Estamos ante los discutidores de barra. Y, por último, se encuentran los que prefieren a Mariano Rajoy, que optan por un espectador perplejo, que ante los sobresaltos de la narración abra los ojos con estupor. Son los contadores de historias de terror, supongo.

VÍCTOR M. DÍEZ / La escritura araña

May 22, 2008

Una columna de Víctor M. Díez en PEATÓM

Una columna de VÍCTOR M. DÍEZ en Peatóm:

La escritura araña 

    Escribo sin carnet, a toda velocidad, sin respetar el código y, la verdad, bastante puesto… Nunca he respetado un stop en la escritura (me parecería un telegrama). Prefiero no mirar ni a derecha ni a izquierda (para lo que hay que ver). Lo cierto es que escribo como un loco, en contradirección, sin hacer caso a las señales, hablando por el móvil. No uso triángulos ni chaleco reflectante. Sé que me juego el dar con mis huesos en la cárcel de los plumillas, si me caza la patrulla censora, pero no me importa. Bajo la ventanilla y escribo a todo gas. Acumular puntos no es lo mío. Soy un imprudente.

    Escribir tiene sus peligros, no crean. Sobre todo ahora que ya no se hace a mano. Según un estudio reciente del laboratorio sueco Pegasus Lab, nuestro teclado puede tener 260 veces más bacterias que un inodoro de uso diario. A veces lo que escribes te parece una porquería, la verdad. Y de alguien muy pulcro se puede decir que tiene el inodoro que se podría comer en él. La cosa se va enredando. Según el estudio, comer mientras se usa el ordenador es la principal causa de esta concentración de bacterias. Comer, escribir e ir de vientre. La cadena (quiero decir la sucesión encadenada) tiene su sentido para quien practica la escritura. Más si se hace caso de la solución que el propio laboratorio ofrece: lavarse las manos antes y después de escribir. Me haré el sueco yo también.

    De cualquier forma, para escribir, lo mejor es ser práctico. Se dice que en los años de la enconada carrera espacial, uno de los retos de la NASA fue conseguir que la falta de gravedad no afectara a la tinta de los bolígrafos. Es decir, que la tinta bajase y se pudiera escribir en el Espacio. Muchos dólares y experimentos después, lo consiguieron: ¡Eureka! Todo para orgullo de la humanidad en general, pero demostrando la superioridad tecnológica de los estadounidenses. Dicen, también, que los soviéticos siguieron llevando los clásicos lapiceros.

    Siempre he creído en aquella máxima que aseguraba que si Kafka hubiera nacido español, no le hubiese quedado otra que ser costumbrista. Lo cierto es que el bueno de Franz se me aparece cada poco. El otro día en un cartel de pared que anunciaba masajes, leí que uno de ellos se denominaba Masaje metamórfico. Qué buen argumento para una nueva versión del célebre relato. Un Gregorio Samsa tumbado en la camilla que se va convirtiendo en cucaracha a cada nuevo meneo de el/la masajista.

    El cuerpo como territorio de escritura. El sexo sería una prueba irrefutable. Pero también las arrugas, el tatuaje, las cicatrices. De una manera más indirecta el maquillaje, los piercings, el propio vestido, la máscara, el disfraz… La página en blanco tiene algo de piel y el poema algo de automutilación.

    Si me permiten extender la metáfora como un mantel o una lona. La ciudad tiene algo de cuerpo y sus paredes algo de piel, algo de párpado cerrado. Ahora los arquitectos le llaman a los revestimientos así: segunda piel. Pero volvamos a la pura pared, a su escritura. No todos los cirujanos que operan sobre ellas tienen gracia. En tiempos se descuidaba la forma por el mensaje. Aquel célebre CLORO AL CLERO, era magnífico. He visto después mucha letra imitada, modismos, escritura dependiente por mucho colorín colorado. Pero siempre destacan algunos de esos conocidos graffiteros. Aquí, en León, me interesa Dr. Hoffman más por la elección del lugar, del encuadre, casi cinematográfico, que por la imagen misma. Últimamente he descubierto otro que opera en Salamanca, se llama AMORFO y si quieren echar un ojo a su trabajo pueden hacerlo en www.latapadera.es.

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO / “El verbo pesar”

Una columna de opinión de TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO en Peatóm

Una columna de Tomás Sánchez Santiago en Peatóm:

EL VERBO PESAR 

    Al margen de la lengua que se hable, hay una dinámica verbal fascinante en el idioma de lo contemporáneo que consiste en transformar unas magnitudes en otras. Los kilómetros, por ejemplo, hace ya mucho que son minutos. Usted pregunta cuánto hay de aquí a París y nadie le contestará en términos de distancia sino de duración: “Tres horas de avión”, se le responderá. El prestigio del viaje ya no está en el trayecto sino en lo que se tarda en llegar al destino. Hemos convertido, sí, al Espacio en Tiempo como única manera de hacer todavía de aquél un material elástico. Lejos y cerca son adverbios relativos; su última razón está en función de otros que, aunque no aparezcan, se están convocando: llegar pronto o llegar tarde. Durar mucho o tardar poco. Esa es la cuestión.

En realidad, desde que el mundo es una habitación demasiado llena viene sucediendo algo parecido a una huida de compromisos con el espacio y sus servidumbres. Quién lo iba a decir. El Tiempo, aquel animal irreductible de fauces abiertas es ahora la gran baza a la que se puede seguir ganando terreno. Trenes ultraveloces, aviones supersónicos o vehículos construidos con sagacidad aerodinámica siguen demostrándolo.

En cuanto al espacio, con el siglo XX llegó a las ciudades el impulso vertical de los rascacielos. La modernidad era cuestión de altura. A más pisos, más modernos. Pero, ay, razones ecoestéticas y razones más graves han puesto ya en entredicho la verticalidad. Y la arquitectura babélica se transformó en un polimorfismo brillante y casi orgánico. En efecto, al Empire State o a las desaparecidas Torres Gemelas les sucede la estética abollada del modelo Guggenheim, con ese espíritu onfálico con el que parece no buscarse en las nubes sino en el interior de sí mismo, todo lo más en el interior germinal de la Tierra, tendiendo a desaparecer o a dar de antemano cierta sensación de fragilidad, de arruinamiento. Eso cuando la arquitectura no se mimetiza con el entorno, como ocurre con los puentes. Ya que se vuelve a ocupar espacio donde casi no hay, al menos pasar inadvertido. Esa parece ser la norma, ¿no?

Últimamente hay algo más. El horror a la masa, a lo que ocupa, se salda con una atracción por lo liviano. Es aquí donde entra en juego la novedad semántica del verbo “pesar”. Al igual que “ocupar”, verbo improcedente, expulsado de nuestras expectativas de modernidad, “pesar” es también un verbo anacrónico, tanto que también se ha transformado —y esto es muy reciente— en el ámbito ectoplásmico del mundo de la información. Y todos lo sabemos ya: que un documento pese mucho en el correo electrónico quiere decir en realidad que ocupa demasiado. Así se han neutralizado esos dos verbos inconvenientes en una sociedad globalizada que despeja los espacios y desdeña los volúmenes. “Ocupar” queda, entonces, como concepto vigente en el ámbito bélico-político, y siempre con un significado cargado de violencia: ocupar por la fuerza y sin permiso. Eso decimos. Ha aparecido, incluso, el verbo “okupar”, donde la letra /k/ ya moviliza la semántica de la palabra hacia espacios de marginalidad. Desde luego, a uno le cae aquí más simpática la /k/ que la /c/. Ocupar los desarraigados siempre se preferirá a que ocupen los militares. Aunque en ambos casos sea sin permiso.

¿Y qué más? Sólo esto: que en una época en que tenemos todo por duplicado, en que lo obsoleto es ya aquello que tiene más de un mes de vida y hay que retirarlo de la vista (¿pero se han dado ustedes cuenta de la admiración que provoca la superficie de los actuales trasteros?), en que lo residual crece desproporcionadamente hasta ocupar más que los objetos del mundo activo, el miedo a acumular llega hasta querer depurar esa palabra, enmascarada por fin en esa otra: “pesar”. Las cosas, pues, ya no ocupan sino que pesan. Al menos en el mundo digital. A aquella identificación del Espacio y el Tiempo (minutos en vez de kilómetros) se añade ésta de ahora. Quizás el horror vacui tiene ahora su contrapeso en este horror pleni. Y nos hacemos, de momento, la ilusión de que todavía queda sitio para todos en el camarote atestado del mundo. O, dicho a la pata la llana, que por fin hay peces grandes que pesan poco.

Pero he de terminar este artículo ya. Me paso de la raya. Sí, creo que si sigo escribiendo pesará demasiado en su habitación digital.

19 de Mayo: PEATÓM (www.peatom.info)

May 19, 2008

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