EL ESPEJISMO DE LA GALBANA (70) / ‘My generation’
August 18, 2009 
MY GENERATION
Los derechos humanos están por encima de los gobiernos
SE CUMPLEN ocho lustros desde el mítico festival de Woodstock, que se celebró al norte de Nueva York entre el 15 y el 17 de agosto de 1969. ¿Qué fue de aquellos hippies que predicaban ‘paz, amor, felicidad’, experimentaban con drogas y auguraban una nueva era? ¿Cuál es su herencia? ¿Cambió algo en el mundo aquel festival convertido en símbolo de rebeldía o lo que en realidad marcó Woodstock fue el fin de la revolución de los 60, el fin de la contracultura?
Así lo ve Rich Hanley, profesor de periodismo de la Universidad Quinnipiac: "En 1971, ya todo había terminado. Las protestas cesaron. La generación Woodstock salió a buscar trabajo y el trabajo puso fin a la diversión". Para Hanley, aquellos hippies pronto se convirtieron en republicanos y hace años que "perdieron el pelo y cambiaron el consumo de LSD por el de Viagra".
No hay por qué estar de acuerdo. Cuarenta años después el pacifismo, como pudimos comprobar a principios de este siglo XXI, sí hizo que algo cambiara cuando millones de personas se movilizaron en todo el mundo al grito de ‘No a la guerra’ de Irak. Al margen de conspiranoias varias, sabemos que existen lobbies todopoderosos que necesitan de la guerra. Pero hemos visto ganar las elecciones a presidentes como Obama, o como Zapatero, capaces de ordenar la retirada de tropas de países invadidos de forma inmoral e ilícita.
El tráfico de armas, el de drogas y el de personas mueven miles de billones de euros y de dólares. Cada día vemos en la tele películas que, como espejos de la realidad, hablan también de tráfico de virus. La gripe A, esa nueva enfermedad que se nos viene encima cual plaga apocalíptica, y que ya ha adquirido la condición de pandemia, está sirviendo para enriquecer a la farmacéutica que tiene la patente del Tamiflú y a las empresas que fabrican mascarillas. A pesar de ello, cada vez hay una mayor conciencia de que los derechos humanos están por encima de los gobiernos y del sistema económico mundial, crece la esperanza de que esta conciencia llegue a ser común. Y eso no hay quien lo pare.
(Publicada el 13 de agosto de 2009)






